1 de julio de 2026
Las escuelas en Inglaterra se encuentran actualmente en una situación realmente complicada en lo que respecta a la educación religiosa, física, sexual y artística, todo debido al Islam Político.
Un nuevo cuadernillo de guía escolar para escuelas y profesores, llamado Sharing the Journey (Compartiendo el camino), [1] ha sido publicado por numerosos consejos de ciudades gobernadas por el Partido Laborista. En esta se advierte[2] que los dibujos de los niños, así como las clases de música y danza deberían ser considerados blasfemos bajo la ley Sharía y podrían también ir en contra de las enseñanzas del Islam.
Aunque se menciona a personas de otras creencias religiosas, el cuadernillo presta particular atención a los musulmanes y al islam. Recomienda permitir cambios en el uniforme escolar para las niñas musulmanas para que este pueda ir conforme con la hijab (el código de vestimenta islámico); permitir también a los niños mayores tiempo libre los viernes para atender a las oraciones obligatorias [3], bien sea en la mezquita o en un espacio designado dentro de la escuela; y proveer opciones de almuerzo halal en las cafeterías.
Durante el ayuno del mes del Ramadán y los subsiguientes tres días de festejo del Eid-al-Fitr, se invita a las escuelas y profesores a mostrar flexibilidad y hacer concesiones, como tiempos adicionales para la oración (si la oración es permitida en la escuela), actividades menos intensas en las clases de gimnasia, y días libres durante el Ramadán y el Eid. También se recomienda a las escuelas evitar agendar reuniones de padres y programar exámenes importantes durante estas fechas.
En la seción subtitulada “Oportunidades para la oración y la reflexión”, la guía recomienda encarecidamente proveer espacios para la la oración y la reflexión de los estudiantes. Explica algunos detalles respecto a los requerimientos de la oración islámica e invita a permitir a los estudiantes musulmanes la oportunidad de orar en la escuela.
El propósito de todas estas medidas conciliadoras es fomentar la integración y la cohesión social, pero el colegio Michaelade Wembley, en el Gran Londres, descubrió que permitir los rituales de oración islámicos durante la jornada escolar tenía el efecto contrario, lo que llevó a prohibir la oración en las instalaciones del centro. Esta medida fue recibida con amenazas contra el colegio y su personal, así como con una demanda presentada por una alumna y su familia. La ley británica, que no exige a las escuelas laicas que permitan la oración, fue confirmada y la prohibición se hizo permanente.
Los requisitos de uniforme, la comida de la cafetería, las oraciones diarias y de los viernes, y el Ramadán y el Eid son solo el comienzo de cómo se espera que las escuelas atiendan a las exigencias islámicas. La educación física es problemática debido al uniforme de gimnasia, porque algunas escuelas tienen clases mixtas, por el propio contenido de las clases (como natación), por los vestuarios y porque conllevan toda una lista de quejas por sí mismos.
Y luego están las artes. Sharing the Journey afirma lo siguiente:
“La cultura y la civilización islámicas cuentan con una rica tradición artística, especialmente en lo que se refiere al orden y los motivos, la geometría, la caligrafía y el mundo natural. Sin embargo, algunos musulmanes consideran que las representaciones figurativas tridimensionales de seres humanos constituyen idolatría. Es muy importante que la escuela comprenda esto y tenga cuidado de no pedir a sus alumnos que reproduzcan imágenes de Jesús, del profeta Mahoma u otras figuras consideradas profetas en el islam. Es posible que algunos alumnos musulmanes no deseen dibujar la figura humana”.
El "rico" panorama artístico islámico no cuenta con Van Goghs, Miguel Ángeles ni Rembrandts:
“Narrado por Abu Talha:
El Profeta dijo: ‘Los ángeles no entran en una casa en la que haya un perro o una imagen’”. Sahih al-Bujari 3322
Tampoco cuenta con Mozarts, Chopins o Beethovens:
“Narró Abu ‘Amir o Abu Malik Al-Ash’ari:
que oyó decir al Profeta: ‘Entre mis seguidores habrá quienes consideren lícitas las relaciones sexuales ilícitas, el uso de la seda, el consumo de bebidas alcohólicas y el uso de instrumentos musicales…’” Sahih al-Bujari 5590
Muchos musulmanes rechazan la música europea y solo aceptan lo que Mahoma permitió, que no era mucho. Según Sharing the Journey:
“…En el islam, la música se limita tradicionalmente a la voz humana y a los instrumentos de percusión no afinables, como en los tiempos del Profeta, cuando solo se utilizaban en ceremonias matrimoniales y en el campo de batalla…”
Las clases de baile también forman parte de la exposición de los alumnos a las artes, pero quizá no si eres un niño musulmán. Ni el Corán ni la Sunna prohíben abiertamente el baile, pero la postura de los eruditos es que debe evitarse cualquier actividad que pueda conducir al pecado. Los eruditos citan el baile como una de esas actividades, ya que, entre otras cosas, a menudo requiere que hombres y mujeres mantengan contacto físico entre sí, lo cual no está permitido en el islam.
Una vez que los niños alcanzan la pubertad, la doctrina islámica invisibiliza a las niñas y a las mujeres al obligarlas a cubrirse y segregar a los sexos, en lugar de exigir a los niños y a los hombres que aprendan a controlarse. Algunos eruditos afirman que está permitido que hombres y mujeres bailen juntos siempre que no haya nadie del sexo opuesto presente; otros sostienen que, para las mujeres —y, por extensión, para las niñas—, bailar es ofensivo y, por lo tanto, se desaconseja. Otros prohíben por completo el baile a las mujeres, alegando la atracción sexual y la tentación —incluso si solo hay mujeres presentes— como motivo para ello.
“Y dile a las mujeres creyentes que bajen la mirada y sean recatadas, y que no muestren de sus adornos más que lo que sea evidente, y que se cubran el pecho con el velo, y que no muestren sus adornos salvo a sus propios maridos, a sus padres, a los padres de sus maridos, a sus hijos, a los hijos de sus maridos, a sus hermanos, a los hijos de sus hermanos o de sus hermanas, a sus mujeres, a sus esclavas, a los sirvientes que carecen de vigor, o a los niños que no saben nada de la desnudez de las mujeres. Y que no den pisotones para revelar lo que ocultan de sus adornos. Y volveos a Alá juntos, oh creyentes, para que tengáis éxito”. Corán 24:31
El teatro también puede contravenir los principios islámicos, especialmente en el caso de las niñas, ya que todas las miradas se centran en la persona que está sobre el escenario. Los colegios de Inglaterra se ven obligados a caminar por una cuerda floja, ya que la ley exige que se impartan clases de educación física, bellas artes, religión y educación sexual a todos los alumnos; al mismo tiempo, los padres tienen el derecho legal de retirar a sus hijos de la mayoría de las clases con las que no se sienten cómodos o con las que no están de acuerdo.
La idea de la educación sexual en las escuelas puede provocar en cualquier padre o tutor ataques de pánico y repulsa, dependiendo del tema que se trate en una clase concreta. Es normal que los padres se preocupen por este aspecto del plan de estudios escolar, ya que aborda temas delicados que muchos de ellos consideran que deberían discutirse en casa y de una manera que refleje sus valores. Lo que no es normal es que el debate derive en violencia o amenazas de violencia.
La educación religiosa es otro tema espinoso, pero no solo para los musulmanes. El plan de estudios nacional tiene por objeto exponer a los alumnos a una amplia variedad de visiones religiosas y filosóficas del mundo, así como inculcarles los valores necesarios para integrarse bien en la sociedad británica.
A pesar de las afirmaciones de neutralidad, hay padres que temen el adoctrinamiento islámico. Recientemente, durante una clase sobre el islam en un colegio de la Iglesia de Inglaterra, se mostró a alumnos de siete años un vídeo de musulmanes rezando a Alá y luego se les animó a “probarlo”. A los padres no musulmanes (kafir) que no quieren que sus hijos asistan a clases de religión centradas en el islam se les tacha de racistas e intolerantes, pero ¿es esto justo? A los padres musulmanes que retiran a sus hijos de las clases de religión en las que se enseña sobre otras religiones no se les tacha de intolerantes, a pesar de que la vertiente política del islam anima a sus seguidores a considerarse superiores, lo que conduce a una mentalidad de “nosotros y ellos”:
“Sois la mejor comunidad que se ha levantado para la humanidad. Ordenáis lo correcto y prohibís lo indecente; y creéis en Alá. Y si la Gente del Libro hubiera creído, habría sido mejor para ellos. Algunos de ellos son creyentes, pero la mayoría son malhechores”. Corán 3:110
“Él es Quien ha enviado a Su mensajero con la guía y la religión de la Verdad, para que prevalezca sobre todas las religiones, por mucho que los idólatras se resistan”. Corán 9:33
“Se me ha ordenado luchar contra la gente hasta que testifiquen que no hay más dios que Alá, que Mahoma es el mensajero de Alá, y que establezcan la oración y paguen el zakat; y si lo hacen, su sangre y sus bienes estarán protegidos por mí, salvo cuando lo justifique la ley, y sus asuntos quedarán en manos de Alá”. Sahih Muslim 22
La religión cuya enseñanza suscita más objeciones en la asignatura de Educación Religiosa es el islam. Más de dos tercios de las solicitudes de baja las presentan personas que no quieren que sus hijos aprendan sobre el islam. No tienen que dar explicaciones a la escuela, pero según los profesores, alrededor del 10 % de las personas que solicitan la baja no tienen reparos en dar sus razones. Los profesores, indignados, afirman que estos padres son intolerantes islamófobos. ¿Se puede realmente clasificar el miedo y el rechazo al islam como una fobia? ¿O está justificada la ambivalencia de la gente?
En Rotherham (Gran Bretaña) se produjo un escándalo relacionado con una banda dedicada a la captación y explotación de menoresque conmocionó al país y de la que fueron víctimas unas 1400 niñas menores de edad entre 1997 y 2013, mientras la policía no hizo nada, ya que tomar medidas se consideraría “intolerante” porque la gran mayoría de los agresores eran hombres musulmanes de origen pakistaní. Los medios de comunicación se limitan a referirse a ellos como “asiáticos”, pero los británicos no se dejan engañar por esta confusión. Saben quiénes son los culpables.
Los ciudadanos del Reino Unido —especialmente los judíos— fueron silenciados y marginados por plantear cualquier objeción, mientras que sus calles y espacios públicos fueron tomados por manifestaciones pro-Palestinaque tenían un carácter decididamente a favor de Hamás, ya que fueron organizadas por una figura destacada de Hamás. También se ven sometidos a oraciones islámicas públicas destinadas a intimidar a los británicos y dejar claro que su país ahora pertenece a Alá.
Durante años han circulado historias sobre las zonas prohibidas islámicas en el Reino Unido, que han sido en gran medida “desmentidas” por los verificadores de datos de los medios de comunicación; sin embargo, un nuevo libro escrito por Ed Husain, un académico de origen musulmán, cuestiona la afirmación de que se trate de un mito.
Los británicos han sufrido atentados yihadistas en su propio territorio. Ven cómo su cultura es ignorada, menospreciada y desplazada porque se considera inaceptable y contraria al islam. El NEU, el sindicato de docentes más grande e influyente de Gran Bretaña, ha sido infiltrado por el Comité de Solidaridad con Palestina y, como resultado, las aulas se han convertido en lugares de adoctrinamiento político en lugar de educación.
Todas estas cosas —el adoctrinamiento, las bandas de captación, las manifestaciones, los actos de violencia y el rechazo de la cultura británica— son manifestaciones del islam político.
¿Es de extrañar que la gente esté traumatizada y se oponga rotundamente a seguir exponiéndose a esta ideología, sobre todo en lo que respecta a sus hijos? Los niños de hoy son los líderes del mañana, y proporcionar a los futuros líderes británicos información incompleta y engañosa sobre el islam es peor que no darles ninguna. Esto garantizará que los líderes del futuro sigan por la senda actual del apaciguamiento hasta que la sociedad británica se haya convertido en una sociedad islámica.
Una de las funciones más importantes de las escuelas es transmitir la cultura de una sociedad a sus hijos. El énfasis en el relativismo moral y en no herir los sentimientos de nadie está obstaculizando la difusión de la cultura inglesa, ya que permite a la gente optar por no participar. Permitir que se menosprecie la cultura británica mientras, al mismo tiempo, se enseña a los niños sobre culturas extranjeras —especialmente una de conquista y dominación— envía un mensaje peligroso y desestabilizador a los niños británicos de que su cultura y su forma de vida no cuentan. Se merecen algo mejor.